lunes, 26 de noviembre de 2007

De tertulia

Hemos estado de tertulia en clase con algunas madres. Por supuesto, el tema ha sido la lectura y el papel que ésta ocupa en nuestra rutina diaria.
Ha sido una conversación distendida que ha empezado con la proyección de unas imágenes (el típico truco para amansar a las fierecillas de primero e introducirlos en materia). Después, se han ido sucediendo las palabras. Alternativamente, se han ido intercambiando opiniones sobre el disfrute de la lectura. Una madre nos ha traído sus libros preferidos. Es una fan de Ken Follet. Otra ha reconocido que ella es lectora gracias a los cómics que en su adolescencia la apasionaban. Otra ha confesado que, por falta de tiempo, ahora sólo puede leer la prensa, pero que en otras épocas devoraba los libros con pasión. Otra que también se lee los libros que la escuela manda leer a sus hijos y que, curiosamente, le encantan.
También han hablado los alumnos. Por ejemplo, Ana nos ha contado cómo la ha impresionado la lectura de Los secretos del fuego de Henning Mankel. Carla ha reseñado los tres libros que lleva leídos en lo que va de trimestre y cómo Relato de un náufrago la ha tenido enganchada hasta el final.
Y también ha habido ausencias. Una madre no ha podido asistir, pero ha delegado en su hija la lectura de una nota manuscrita. La hemos leído envueltos en un silencio amable.

No me acuerdo de en qué momento empecé a tener consciencia de lo que significaba leer. Leer no es única y exclusivamente coger un libro y acabarlo. La lectura es algo más. La lectura siempre tiene que ser pausada y tranquila sabiendo en cada momento todo aquello que lees, aquello que entiendes en tu interior. Puedes leer periódicos, novelas de amor... no importa. Lo que sea que leas, hazlo queriendo.
Si tenéis la capacidad de leer, tened la seguridad de que sabréis escuchar a los demás. El silencio de la lectura es una guía para el día a día.
María Blanco



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