lunes, 31 de marzo de 2008

Cruasanes, dragones y jugadores de ajedrez


He leído tres libros del baúl al largo de este trimestre. El primero que leí fue Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset. En esta novela se nos presenta a Pablo Miralles, un personaje dedicado a sus vicios, a pesar de sus obvias cualidades intelectuales y del colchón que le ofrece el pertenecer a una familia adinerada. La trama gira en torno a la desaparición del hermano mayor del protagonista, modelo de hijo, marido y empresario. Lo que hace que Lo mejor que le puede pasar a un cruasán sea una lectura muy recomendable son las múltiples situaciones cómicas que se van presentando a lo largo de la historia. Por lo demás, encuentro que el único punto flaco de la novela es el final apresurado y fuera de tono con el resto de la obra.

El segundo fue La ternura del dragón, de Ignacio Martínez de Pisón. Este es un libro corto, se puede leer entero de una tirada, muy sencillo y asequible. La novela explica las vivencias y sentimientos de un niño que vive con sus abuelos. Yo recomendaría La ternura del dragón a quién le gusten las novelas que traten de sentimientos humanos, ya que son en el centro de la obra.



El tercer y último libro fue La tabla de Flandes, de Arturo Pérez-Reverte. Julia, una joven restauradora de arte, recibe el encargo de restaurar una tabla del siglo XVII llamada “La partida de ajedrez”, del maestro flamenco Pieter Van Huys. En las pruebas de rayos X, oculta por una capa de pintura, encuentra una inscripción que intenta descifrar ayudada por su amigo César, que decide recurrir al club de ajedrez Capablanca para encontrar a alguien que les ayude a resolver el misterio. Así encuentran a Muñoz y entre los tres llegarán a la conclusión de que hay que jugar la partida que se presenta en el cuadro. La tabla de Flandes me gustó bastante y aunque el tema principal de la novela parece que es el ajedrez, no es complicada de leer. Me hizo mucha gracia la peculiaridad de los personajes que van desde un jugador de ajedrez que no ha ganado una sola partida hasta un anciano en silla de ruedas obsesionado con Bach, pasando por un anticuario homosexual cuya razón de vivir es Julia… En fin, merece la pena; no aburre, mantiene la intriga durante todo el desarrollo de la acción y se consigue pasar un rato agradable. Además, a diferencia de Lo mejor… tiene un buen final, inesperado y sorprendente.

NOELIA DOMÍNGUEZ , 4º C